Las emociones han estado presentes a lo largo de nuestra
existencia, pero le hemos dado más importancia a nuestra capacidad de razonar, esa
parte cognitiva y hemos creído que
nuestras emociones no son importantes, incluso que había que rechazarlas
u ocultarlas.
Sin embargo, la ciencia de la conducta ha alcanzado un gran
desarrollo en los últimos años, ahora conocemos cómo pensamos, cómo sentimos y
sabemos que sin emociones perdemos la capacidad de tomar decisiones. Se conoce
con precisión cómo trabaja el cerebro límbico y los neurotransmisores y cómo
afectan en la conducta. A su vez también se sabe que se puede aprender a
regular estos mecanismos, a pensar, sentir y decidir "bien". Es
decir, que las habilidades emocionales se pueden aprender y por lo tanto
enseñar. Es de esta idea de la que aparece el concepto de educación emocional,
enseñar tanto a niños como a adultos a desarrollar la habilidad de la
inteligencia emocional para que tengan así una vida de bienestar y equilibrio.
Esperamos que la información brindada sea de tu ayuda para conocer
cómo se pueden aprender y enseñar las habilidades emocionales.
Objetivo:
- conocer la inteligencia emocional a través de una herramienta participativa didáctica.
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